Pinkprint 02: I Love Ikigai



Empieza un año: época de balances y propósitos, de enfrentarnos al qué hemos hecho y qué podremos hacer. Como en cualquier momento de cambio siempre nos asedian las incertidumbres y aunque al final, a veces muy al final, las cosas parezcan alinearse de un modo u otro a nuestro favor, no estaría de más ayudar al destino a acelerar esa alineación.

Existe un término japonés, “Ikigai” (1) que representa esa alineación: un estado en el que confluyen el “trabajar para vivir” con el “vivir para trabajar” y donde tu propósito vital se cumple.

El objetivo es convertir ese estado puntual de plenitud que a veces conseguimos y que duraría lo que dura un proyecto que nos realiza o un trabajo ideal, en un estado del ser, donde el pensar y el sentir, el trabajar y el vivir, nos lleven de una situación de supervivencia a un estado mental y emocional elevado.. (2)

Según la cultura japonesa, todos tenemos ese estado “Ikigai”; ese lugar elevado y equidistante entre pasión y profesión, vocación y obligaciones.

Representando esas fuerzas en un mapa perceptual y desarrollando las intersecciones entre las fuerzas que tiran de nosotros y las actitudes y aptitudes con que podemos responder ante ellas todo se nos presentó como una flor de loto: símbolo del resurgir desde el estancamiento, y expresión de pureza y longevidad.

Y en el centro, la meta. La conciliación armónica de todos tus intereses con los del mundo pues
“Qué hombre es aquel que no quiere mejorar el mundo”.

Para conseguirlo, primero, hemos de respondernos con una lista a cada una de las cuatro preguntas exteriores y encontrar las coincidencias entre ellas. De ahí se puede inferir qué cosas te gustan, cuáles te hacen comprometerte y con cuáles puedes contribuir de manera eficiente, efectiva y remunerable a lo que tu entorno requiere.

Situando tus gustos, motivaciones, capacidades y contribuciones en este diagrama conceptual verás cuáles están más cerca de cumplir con tu propósito vital, aquello que quieres legar cuando dejes este mundo, y cuáles se sitúan, por ejemplo, más lejos de tus intereses personales y más cerca de los económicos.

Trabajar felizmente en lo que te gusta siendo útil y remunerado por ello no es imposible, aunque tampoco es fácil ni será un estado permanente.

Los ejes “pasión <—> profesión” y “vocación <—> obligación” son vectores opuestos y divergentes entre los que existe una tensión que solo se anula cuando encuentras tu “Ikigai”, tu “razón de ser”.

Y en toda tensión provocada por intereses contrapuestos se impone una negociación. En este caso una negociación contigo mismo, para la que habrás de fijar tus ideales y tus límites, anticipando las concesiones que estés dispuesto a hacer y las compensaciones que quieras recibir a cambio de no conseguir todo lo que quieres. (3)

Por simple que parezca el sistema, encontrar tu razón de ser no es tarea rápida ni fácil pero, al menos, con este paso te ayudarás a situarte mejor en un mundo en el que cada vez más nos sentimos desubicados, cuando no perdidos.

Gambatte Kudasai. Suerte.

¡SuS!



CRÉDITOS
1) Ikigai, Wikipedia
2) Joe Dispenza. "Deja de ser tú"
3) Alejandro Hernández "Negociar es fácil, si sabe cómo"

TIPOGRAFÍAS
Textos: DK Orangerie. David Kerkoff  hanodedfonts.com
Preguntas: Moonflower. Denise Bentulan  douxiegirl.com

Pinkprints: LillyBelle. Emili Spadone (PenelopeLime)

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